Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
A más vivir, más sufrir.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Quien baila y canta, su pena espanta.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Dádivas quebrantan peñas.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Daño merecido, no agravia.
Susto meado mejor que sangrado.
Para presumir hay que sufrir.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Sustos y disgustos matan a muchos.
La aguja en el dedo hace mal, pero no en el dedal.
La barriga llena da poca pena.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
No hay alegría sin aflicción.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Si os duele la cabeza, untáos la rabadilla con manteca.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Mal de muchos, epidemia.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
Grandotas aunque me peguen.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
La verdad padece, pero no perece.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
No todo el que llora, de pena llora.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Cuando Dios da la llaga, da la medicina.
Donde lloran esta el muerto.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
Señores lo dan y siervos lo lloran.