Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Quien come aprisa, come mal.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
La soga, tras el caldero.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Boca ancha, corazón estrecho.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Paja triga hace medida.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
La muerte a nadie perdona.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Aceite de oliva, todo mal quita [usado en emplasto].
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
A padre avaro, hijo pródigo.
Cuando no hay lomo, tocino como.
Burlas suaves traen burlas graves.
Darás con la cabeza en un pesebre.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Allega, allegador, para buen derramador.
Al higo por amigo
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
A mala leña un buen brazado.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Se está ahorcando con su propia soga.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Caballo corredor, pronto se cansa.
Hablar con el corazón en la mano.
Por los cuernos se agarra el toro.