A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Más querría servir que recibir.
Pan tierno, casa con empeño.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
Emborrachar la perdíz
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
Te voy a dar más cera que la que arde.
Tiene una mala salud de hierro.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Más mato la gula que la espada.
Año lluvioso, échate de codo.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
A burlas, burlas agudas.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Date a deseo y olerás a poleo.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
El rábano, malo para el diente y peor para el vientre.
Artero, artero, más non buen caballero.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
No hay alegría sin aburrimiento
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Al roto, patadas y porotos.
Quien no tiene, perder no puede.
Me importa un comino.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Al bobo, múdale el juego.