Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Antes me muero que prestar dinero.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
Para morirse, siempre hay tiempo.
A todo hay remedio sino a la muerte.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Agua caliente, salud para el vientre.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
Cual el tiempo, tal el tiento.
No hagas mal y no habrás miedo.
La muerte todas las medidas vierte.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Hoy me levanté con el pie izquierdo.
Quien escucha, su mal oye.
El que ama el peligro, en él perece.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Dios castiga, pero no ha palo.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
La visita como el muerto , a los tres días huele mal.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Buena ventura solo con otra dura.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Caballo de andadura poco dura.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Pereza no alza cabeza.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
Mira la peseta y tira el duro.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
El llanto es el privilegio del hombre.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Va para atrás como el cangrejo.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.