Nunca falta un roto para un descosido.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Codicia mala, el saco rompe.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Por un clavo se pierde una herradura.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Lo pasado, pisado.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Tiene que ser muy duro el invierno cuando un lobo muerde a otro.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
A falta vieja, vergüenza nueva.
La larga visita la alegría quita.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Nuestro gozo en un pozo.
La buena lectura, alivia la tristura.
Más vale dar que la carga llevar.
Para el mal de la perra, pelos de la misma perra.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
Hacer agua los dientes.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
El que ama, teme.
Es peor un tropezón de la lengua que de los pies.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Al dedo malo, todo se le pega.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
El que mucho analiza, se martiriza.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Meter aguja y sacar reja.