Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
A causa perdida, mucha palabrería.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Pies fríos, corazón caliente.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Pesar compartido, pronto es ido.
El relajo es dulce después del trabajo.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Freno dorado no mejora el caballo.
A amo ruin, mozo malsín.
Reniego de señora que todo lo llora.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Con malas comidas y pésimas cenas, pierdes las carnes y se te notan las venas.
Al malo, lo mejora el palo.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Todo lo muy, es malo.
Estás entre la espada y la pared.
A llorar al cuartito.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Cuando te den, da.
Alegría, belleza cría.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
La alegría intensa es cosa seria
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Adán comió la manzana y aún nos duelen los dientes.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Para colmo de males, tratar con animales.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Mucho ojo, que la vista erro.