De los sufridos se hacen los atrevidos.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
A otro perro con ese hueso.
Más dura será la caída.
La muerte tiene las piernas frías.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Le di la mano y me mordió los dedos.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Corta despacio, que hay poco paño.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
El muerto cuando lo cargan se hace el pesado.
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
El amor es un estímulo que entra rápidamente por los sentidos y se desvanece lenta y dolorosamente por el corazón.
Burro cansado, burro empalmado.
Burla pesada, en veras acaba.
En el pecado se lleva la penitencia.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Asno de dos, válgale Dios.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
A la mujer brava, la soga larga.
Yo que callo, piedras apaño.
Madre ardida hace la hija tollida.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Me importa un bledo.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Antes muerte que vergüenza.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Para aprender, perder.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Se queja más que la llorona.
Vela que arde por las dos puntas, poco dura.
¿Tienes ganas de morir?. Cena cordero asado y échate a dormir.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
De perdidas al río.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Más vale estar pelada que amortajada.