Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
Querer es poder.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Quien no canea, calvea.
Dar tiro.
Amor de dos, amor de Dios.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Dame venta y te daré cuenta.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Las penas de amor las quita el licor
Casa oscura, candela cuesta.
Si me quebré el pie fue por mi bien.
De cornada de burro, no vi morir a ninguno.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Entre más apuro menos prisa.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
La mayor ventura, menos dura.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Si te pica un alacrán, encuentra una pala y vete a acostar.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Mal caso para un médico cuando el médico del paciente tiene la gota.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Me hizo sudar la gota gorda.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
La prisa será tardar.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Todos los oficios son difíciles.
La letra, con sangre entra.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Al que quiera celeste, que le cueste.