Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Una espina en el ojo.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
De mala sangre, malas morcillas.
El que rompe, paga.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
No dar pie con bola.
Cabra manca, a otra daña.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
A la fuerza ahorcan.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Si te pica el escorpión, busca pala y azadón.
Agárreme, que llevo prisa.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
A gran pecado, gran misericordia.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Cuando la vela azota al palo, malo.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Del monte sale, con que se arde.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
La necesidad tiene cara de hereje.
Cada día, su pesar y su alegría.
Amor con celos, causa desvelos.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Cada perro, con su hueso.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Como buscar una aguja en un pajar.
Hay gustos que merecen palos.
Como pecas, pagas.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Hacer pinitos.
El que no se consuela es por que no quiere.
El que está a las duras, está a las maduras.
Alegrías secretas, candela muerta.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.