Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Dios no desampara a sus hijos.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Donde Dios no puso, no puede haber.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
El camino del cielo es empinado, y el del infierno llano.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
El demonio no duerme.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El diablo es puerco.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
El Diablo no se harta de romper suelas.
El diablo nunca duerme.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
El oro entra por todas las puertas, excepto las del cielo.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
El que a Cristo se mete termina crucificado.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
El que cree en mujer no cree en Dios.
El que demonios da, diablos recibe.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
El que es pendejo ni de dios goza.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
El que no agradece, al diablo se parece.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
El santo ausente, vela no tiene.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.