Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Nunca falta Dios a los pobres.
El tonto ni de Dios goza.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
No enciendas un fuego falso frente a un dios verdadero
Humano es el errar y divino el perdonar.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Dios, si da nieve, también da lana.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Írsele a uno el santo al cielo.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Padre diestro, el mejor maestro.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
A quien no habla, no le oye Dios.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
A buen santo te encomiendas.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.