Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Echarle mucha crema a sus tacos
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Hombre prevenido vale por dos.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Quien bien siembra, bien coge.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
El mirón mirar, pero sin chistar.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Mucho apretar, listo aflojar.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Al mal año, tarria de seda.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Hay ropa tendida.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Bueno es pan, y mejor, con algo que agregar.
Quien lengua ha, a Roma va.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
A buen comedor, quitárselo de delante.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Ocurre en las mejores familias.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Amor con casada, vida arriesgada.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Un muerto hablando de un ahorcao.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Cuanto más haces, menos mereces.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.