Cuerpo harto, a Dios alaba.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Todo lo que no es dado es perdido
La gente discreta, no suelta la jeta.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Boca abierta, dientes de oro.
Año de hierba, año de mierda.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Hacer un viaje y dos mandados.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Casa hecha y mujer por hacer.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
Hace más el que quiere que el que puede.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Darle a uno mala espina.
Gastar poco y comer bien, no puede ser.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Dulce y vino, borracho fino.
El pobre no tiene consuelo ni con la subida del sueldo.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Entre más apuro menos prisa.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
El hable es plata, el silencio es oro.
A cabrón, cabrón y medio.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Mas vale dar que recibir.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Noche toledana. (Irse de farra).
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
El que poco tiene a poco aspira.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.