El mal comido no piensa.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
La necesidad agudiza el ingenio.
A lo hecho, pecho.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
El corazón no habla, pero adivina.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Al ingrato con la punta del zapato.
Mal mascado y bien remojado.
La gota que derramó el vaso de agua.
Poco y entre zarzas.
Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
Entre col y col, lechuga.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Tanto está la gotera sobre la piedra hasta que hace el roto.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Cabra manca, a otra daña.
Más vale mendrugo que tarugo.
La zorra, por la cola.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
El huevo, mientras más cocido, más duro.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Cabeza grande, talento chico.
Hasta lo que no come le hace daño.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Toma y daca.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
Amor de asno, coz y bocado.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Hablar con lengua de plata.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Jodido pero contento.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Limando se consigue de una piedra una aguja