El que demonios da, diablos recibe.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Buen moro, o mierda u oro.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
A dádivas, no hay acero que resista.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Por un oído le entra y por otro le sale.
Al último siempre le muerde el perro.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Donde dije digo, digo Diego.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
El que come solo, come como un animal.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
Mujer con toca, dos veces si.
Está como aji titi.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
De la risa al duelo un pelo.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Penas amargas, son menos largas.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Según el sapo es la pedrada.
Algo tendrá el queso, pa' venderlo al peso.
Por los ojos entran los antojos.
Dar es corazón, pedir es dolor
¡Chínchate un ojo!
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
A nadie le amarga un dulce.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Estás entre la espada y la pared.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.