Es más agrio que un limón.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Buena gana de comer, rica salsa es.
No le trata de animal, pero le muestra el ronzal.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Cazador con levita, quita, quita.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Dando dando, palomita volando.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Hacer un hueco para tapar otro.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Gente de navaja, poco trabaja.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Piedra que rueda no hace montón.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Por una oreja entra y por otra sale.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Perro muerto, ni muerde ni ladra.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Quien solo come ajo, no hará buen trabajo.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Ládreme el perro y no me muerda.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Ser un mordedor de pilares
A la zorra, candilazo.