Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Tendrán que pasar hambre en la época fría los que no trabajen en la caliente.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Quien canta, su mal eta.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
A candil muerto, todo es prieto.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Sayo que otro suda, poco dura.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
La noche es capa de pecadores.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
Zapatero en su banquilla, rey de Castilla.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Creer a pie juntillas.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
En la unión está la fuerza.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
La oprtunidad la pintan calva.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Caballo de andadura poco dura.
Burro que piensa bota la carga.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Tiran más tetas que carretas.
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
La esperanza es lo último que se pierde.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.