Sal derramada, quimera armada.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Para cerdos, buenas son bellotas.
Árbol que no frutea, bueno es para leña.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Serio como perro en bote.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Blanco y en botella, leche.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Más duro que sancocho de pata.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
A dinero en calderilla, poca y mala musiquilla.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
La moda no incomoda.
El que fía, o pierde o porfía.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Al mal paso, darle prisa.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
La paciencia es el puerto de las miserias.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Algo es algo, menos es nada.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
En Constantina cuando no llueve, llovizna.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
El que aconseja, no paga.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Buenas acciones valen más que buenas razones.