Las penas, o acaban, o se acaban.
Obra hecha, dinero espera.
Dinero guardado, barco amarrado.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
A quien espera, su bien llega.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
El tiempo todo lo amansa.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
El mucho joder empreña.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Criado y caballo, un año.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
Casa en canto, y viña en pago.
Bien casada, o bien quedada.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Quien mocos envía, babas espera.
A buen amigo buen abrigo.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Del lunes la luna es buena.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
La unión hace fuerza.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.