Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Dios tarda, pero no olvida.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Nadie da lo que no tiene.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Antes di que digan.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
En la necesidad se conoce la amistad.
Veinte años puta y uno casada y eres muy honrada.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
No pidas una carga ligera, sino un espalda fuerte.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Hacerse la boca agua.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Asno con hambre, cardos come.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Un ten con ten para todo está bien.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
El agua tiene babosas.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Andarse por las ramas.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.