El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Maestro de atar escobas.
Por pedir, nada se pierde.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
El agradecido no olvida el bien recibido.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Quien siembra, siega.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Músico pagado no toca bien.
Va como honda que lleva el diablo.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
La mujer y la cartera, cuanto más pequeña más fea.
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
El borracho vendería los pantalones por beber.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
La ley justa no es rigurosa.
Neblina, del agua es madrina.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
La noche es capa de pecadores.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
Dios castiga sin palo ni piedra
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
El que espera desespera.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Compañía, ni con la cobija.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
El que la ley establece, guardarla debe.
Palabra dicha, no tiene vuelta.