Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Dios era bueno para negociante.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
De comerciar a robar, poco va.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
A cada día su pesar y su esperanza.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
El río, por donde suena se vadea.
Quien anda mal, acaba mal.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
No fío, porque pierdo lo mío.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Socorro tardío, socorro baldío.
Salvarse por los pelos.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Lentejas, comida de viejas.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
La manzana podrida pierde a su compañía.
Hay que leerle la cartilla.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Si hay miseria, que no se note
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Haber muchos cocos por pelar.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
A la par es negar y tarde dar.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.