La mujer decente, sufre más que se divierte.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
La sed por el oro, socava el decoro.
A quien dan, no escoge.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Lo estancado se pudre.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Ser un mordedor de pilares
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Quien nada pide, nada recibe.
Dos no discuten si uno no quiere.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
La razón es de quien la tiene.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Comprar al pobre, vender al rico.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Casa hecha y mujer por hacer.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Ligera de cascos.
Más obrar que hablar.
Cada cosa pía por su compañía.
Palabra de cortesano, humo vano.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre