Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Cual andamos, tal medramos.
El río pasado, el santo olvidado.
El que mal anda, mal acaba.
La magnificencia prestada, es miseria.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Ojo al parche.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
La muerte a nadie perdona.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
Sin trabajo no hay recompensa.
Antes di que digan.
No está la Magdalena para tafetanes.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Mojarse el potito.
El que fía, o pierde o porfía.
No dar ni recibir, sin escribir.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Sayo que otro suda, poco dura.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Hasta ajustar, regatear.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Lisonjas en boca de embajador tienen mal sabor.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.