Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
El que come y no da, atragantado morirá.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Espuela de plata, también hiere y mata.
Hay que darle tiempo al tiempo.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Frio, frio, como el agua del rio.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
No hay grandes hombres para el ayuda de cámara.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Matar dos pájaros con una piedra.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
El pez grande se come al chico.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Huye del peligro y no caerás en él.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Al pan pan y al vino vino.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Sin segundo, no hay primero.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
De dos males, elige el menor.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Hebra larga, costurera corta.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
Al destapar las cubas, se ve si es vino.