La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
No hay generación donde no haya o puta o ladrón.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
El saco del jugador, no necesita atador.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Ahogado el niño tapan el pozo.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Ausente, apenas viviente.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Amigo viejo y casa nueva
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Cuanto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
El que no engorda comiendo, no engorda lamiendo.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Un día menos, una arruga más.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
Solo sé que nada sé y ni aún de eso estoy seguro.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Más se perdió en el diluvio.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Aunque me veas vestida de lana no soy borrego.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
La Cruz, la viña reluz.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Corta despacio, que hay poco paño.