A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Nadie da lo que no tiene.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Es más molesto que una piedra en el zapato.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
A cama chica, echarse en medio.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
A falta de reja, culo de oveja.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
Los difuntos, todos juntos.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
A veces caza quien no amenaza.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Todos son unos, muertos y difuntos.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Más vale oler a asno que a muerto.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
La fuerza no es un remedio
En mares serenos no se forman marineros buenos.
A gran subida, gran caída.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Amor no sufre ausencia.
Las palabras no cuestan plata.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.