Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
Abad y ballestero, mal para los moros.
El amor lo perdona todo.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
Ayunar, o comer truchas.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Al potro que le alabe otro.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
El mundo es de los audaces.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Perro no come perro.
Ande o no ande, la burra grande.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
A grandes males, grandes enfermos.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Fruta prohibida, más apetecida.
Mejor prevenir que lamentar.
Más se junta pidiendo que dando.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
A casa nueva, puerta vieja.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Caballito de cartón, ni andante, ni galopante, ni trotón.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Pedir las perlas de la virgen.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
La fortuna es madrina de los necios.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.