El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Primero son los presentes que los ausentes.
La paciencia es el puerto de las miserias.
A buena suela, mala pieza.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Más ordinario que una monja en guayos.
Del precipitar nace el arrepentir.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
No hay peor tienda que la vacía.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Mal ajeno, del pelo cuelga.
A mí todos me hallan, pero yo no hallo a nadie.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
El que no enseña no vende.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Libro cuya lectura no te mejore, quizás te empeore.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Azote de madre, ni rompe huesos ni saca sangre.
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
Al asno no pidas lana.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Lección dormida, lección aprendida.
A los locos se les da la razón.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Resultó peor el remedio que la enfermedad.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.