Lo malo sin maestro se aprende.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Quien roba una vez, roba diez.
Estómago vacío no tiene oídos.
Ni quito ni pongo rey.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Como buscar una aguja en un pajar.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Los vicios no necesitan maestro.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Nunca te apures para que dures.
Si hay miseria, que no se note
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Harto ayuna quien mal come.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
El corazón conoce la amargura del alma.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Probando es como se guisa.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Mal ojo se le ve al tuerto.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Quien ama, teme.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Más groso que el Guelpa.