Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Hasta la belleza cansa.
Al músico viejo le queda el compás.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Barájamela más despacio.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
No se puede repicar y andar en la procesión.
A confesión de parte relevo de prueba.
Vale más tener que no desear.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
El trabajo no mata a nadie.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
variante: Café hervido, café jodido.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
En Constantina cuando no llueve, llovizna.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Por San Blas, el besugo atrás.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
El muy sano, de la primera se va al camposanto.
El padre para castigar y la madre para tapar.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
El que mucho corre, pronto para.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Lentejas, comida de viejas.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Cuando me despierte me llamas.
Un pie calzado y otro descalzo
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
En la cárcel y en la cama se conoce a los amigos.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.