El que bien ama, tarde olvida.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
Faldas largas, algo ocultan.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
La mano perezosa, pobre es.
Quien no madruga, no caza boruga.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Cazador con levita, quita, quita.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Pocas palabras son mejor.
Querer sanar es media salud.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Si no sobra es que falta.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
A cada rey su trono.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Nadie extienda la pierna sino hasta donde la sábana llega.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
El casado casa quiere.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
No hay otra felicidad que la paz interior.
A buen amigo buen abrigo.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.