Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
La ventura es paño que poco dura.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Más fácil es caerse que levantarse.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Una cena sin vino, es como un día sin sol.
El que bien ama, tarde olvida.
Faldas largas, algo ocultan.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
La mano perezosa, pobre es.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Cazador con levita, quita, quita.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Quien no madruga, no caza boruga.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Querer sanar es media salud.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Pocas palabras son mejor.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Si no sobra es que falta.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
A cada rey su trono.
Nadie extienda la pierna sino hasta donde la sábana llega.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
El casado casa quiere.