Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Carga que place, bien se trae.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Dios aprieta pero no ahoga.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Pecado callado, medio perdonado.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Hazte la fama y échate a la cama.
A quien presta nada le resta.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
El hombre pone y la mujer dispone.
Despacito y buena letra.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
A la sombra del que camina se para el que está gateando.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Dulce y vino, borracho fino.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Hablar poquito, y mear clarito.
Irse de picos pardos.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Río cruzado, santo olvidado.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
A gran seca, gran mojada.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.