Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Nuestro gozo en un pozo.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Obra acabada venta aguarda.
Buena fama es buena cama.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
A poco pan, tomar primero.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Bien predica el ayunar el que acaba de almorzar.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
La muerte hace reflexionar.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
¿Cómo amaneciste ? Pues bien, ahí acostado.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Enero desaloja las camas
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Para el último viaje, no es menester equipaje.
El que guarda, halla.
A tres azadonadas, sacar agua.
El que nada no se ahoga.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Camarón que se duerme amanece en el mercado.
Para mañana no ayunar, hoy no hartar.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Idos y muertos, olvidados presto.
Alabar y callar para medrar.
La Cruz, la viña reluz.
Mano lavada, salud bien guardada.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.