De mercader a ladrón, un escalón.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Iranse los huéspedes y comeremos el pollo.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Febrero el corto, el pan de todos.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Más duro que rulo de estatua.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Un tiznón solo no arde sin otro.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Julio calorero, llena bodega y granero.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
A grandes cautelas, otras mayores.
A falta de manos, buenos son los pies.
A donde te duele, ahí te daré.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Oveja chiquita siempre es corderita.
El hable es plata, el silencio es oro.
O errar o quitar el banco.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Explique, no complique.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Lo estancado se pudre.
En mi casa mando yo que soy viudo.