Por San Eugenio, castañas al fuego.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Hay más tiempo que vida.
No hay donde ocultarse en la superficie de agua.
El primero que llega se le sirve primero.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Meter aguja y sacar reja.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Tú no llevas vela en este entierro.
En la tardanza está el peligro.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
El burro al ratón le llamó orejón.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Si un árbol cae, plantas otro.
El mal que no es durable, es tolerable.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Mano de santo cura como por encanto.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Jugar al abejón con alguien.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Más vale bueno que mucho.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Le quedo como anillo al dedo.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
A buen capellán, mejor sacristán.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.