Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Mujer enferma, mujer eterna.
Cual el derrotero, tal el paradero.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Pan con sudor, sabe mejor.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
El más abusado se ahoga en el vado.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
Desvestir un santo para vestir otro.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Es muy poco pinole para ahogarse.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
No todo lo que pendula cae
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
La jodienda no tiene enmienda.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Oír campanas y no saber dónde.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Nunca falta un borracho en una vela.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
El uso hace al maestro.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Nadie se hace rico dando.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Fingir locura, es a veces cordura.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)