A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
Colgar los guayos.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
La envidia es una mala consejera.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Para presumir hay que sufrir.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Dios castiga sin palo ni piedra
El que rompe viejo, paga nuevo.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
Febrero loco y Marzo otro poco.
Pascua pasada, el martes a casa.
Caer para levantarse, no es caer.
Mejor prevenir que lamentar.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Aire gallego, escoba del cielo.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
A golpe dado no hay quite.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Echar confites a un cochino, es desatino.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro