La muerte, al pobre no se atreve.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
El que nada tiene, nada vale.
No dar ni recibir, sin escribir.
Más logran las lágrimas que las palabras.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
Nadie está contento con su suerte.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
El santo ausente, vela no tiene.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
El corazón que ama es siempre joven.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Bebido el vino, perdido el tino.
Haces mal, espera otro tal.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
A otra cosa mariposa.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
En casa pobre no hay mujer buena.
Te quiero Andrés, por el interés.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.