Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Al mejor caballo se le van las patas.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Te casaste, la cagaste.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Volver a inventar la rueda.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Haz turismo invadiendo un país.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Para comer tortilla, hay que romper huevos.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Más se perdió en la guerra.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
La oportunidad se escapa por los pelos.
A pan duro, diente agudo.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Lo optimo es enemigo de lo mejor.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Toda demasía enfada y hastía.
Me cayó como patada en la guata.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Muchos Mollet sacan buenos mofletes.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
La manda del bueno no es de perder.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
La fe mueve montañas.
El de las piedras hace pan.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
La que da beso da d'eso.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Dar de comer al diablo.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.