Cada uno en su casa es rey.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Mano lavada, salud bien guardada.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
A barbas honradas, honras colmadas.
Dos no discuten si uno no quiere.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Las damas al desdén , parecen bien.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
La vida es un deber a cumplir
Intimidades, solo en las mocedades.
Sol puesto, obrero suelto.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Como se vive, se muere.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
La madurez solo se vive una vez.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
El dar es honor; el pedir, dolor.
De los hombres se hacen los obispos.
Según serás, así merecerás.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
La oprtunidad la pintan calva.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
La confianza da asco
Quien mal cultiva la tierra a su país hace la guerra.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
La respuesta más rápida es la acción.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Los hijos son lo que la madre quiere.
La mujer que de día calla por la noche manda.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
El que manda, no va.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.