Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Callemos, que el sordo escucha.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Vive y deja vivir.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Miren quién habló, que la casa honró.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Las leyes y las mujeres han sido hechas para violarlas.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Rey nuevo, ley nueva.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Todos somos iguales en el nacer y en el morir aunque no sea en el vivir.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Agua no emborracha, ni enferma ni entrampa.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
La vida es así, y el día es hoy.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Eso pasa en las mejores familias.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
La mejor lotería, es una buena economía.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Ni Justicia ni verdad en la tierra encontrarás.
Como vives, juzgas.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
El mejor premio es merecerlo.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Más partido que galleta en bolsillo de borracho.