Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
En guerra avisada no muere gente.
Cada cual es rey en su casa.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Consejo tardío, consejo baldío.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Quien la justicia reparte, no puede ser juez y parte.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Más claro, agua.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
La suerte y la muerte no escogen.
Variedad es causa de amenidad.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Una cosa es una cosa, y seis media docena.
La prudencia nunca yerra.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Vive como un caballero, y moriras como un señor.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.