El que canta y danza se agita y no avanza.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
El que mucho escoge poco coge.
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Cazador con levita, quita, quita.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
La gotera cava la piedra.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
A llorar al cuartito.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
La sola bravata, no hiere ni mata.
Pan tierno, casa con empeño.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
A mal Cristo, mucha sangre.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Agarrando aunque sea fallo.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Quien lo comió aquél lo escote.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Buena cautela, iguala buen consejo.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Caballo corredor, pronto se cansa.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
Variedad es causa de amenidad.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Las cosas de palacio van despacio.
A barco viejo, bordingas nuevas.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Es peor un tropezón de la lengua que de los pies.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.