Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
La experiencia no se fía de la apariencia.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Mala olla y buen testamento.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Del precipitar nace el arrepentir.
Emborrachar la perdíz
Donde mores no enamores.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Amor por cartas son promesas falsas.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Llaga incurable, vida miserable.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Despistado como perro en cancha de bochas.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Codicia mala, el saco rompe.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Amor con celos, causa desvelos.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
El corazón engaña a los viejos.
Amigo que no da, poco me importa ya.
La curiosidad anda en busca de novedad.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
La mejor fraternidad es la desgracia.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.