Ocasión y tentación, madre e hija son.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Nadie se alabe hasta que acabe.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
El mal trago pasarlo pronto.
Que dulce queda la mano al que da.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
Antes de meter, prometer.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Más da el duro que el desnudo.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Honra sin provecho la digo pecho.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
O la bebes o la derramas.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Buena, por ventura; mala, por natura.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Juez con prisa, juez que yerra.
La mala vida acaba en mala muerte.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
La muerte todo lo ataja.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Ser el último orejón del tarro.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Al endeble todos se le atreven.
Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.