Mear claro y recio deja al médico por necio.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Tarea que agrada, presto se acaba.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Jugar la última carta.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
El que no cojea, renquea.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
La envidia es carcoma de los huesos.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Más vale media mierda que mierda entera.
Malo vendrá que bueno me hará.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
Susto meado mejor que sangrado.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Lo robado no luce.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor.
El pecado te acusa.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Ojo al parche.
Menos malo es mortuotio que casorio.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
A mucho amor, mucho perdón.
Tripa vacía, suena pronto.
Si no te vas a beneficiar, dejas que el otro se joda.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Cortesías engendran cortesías.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Por unos pierden otros.
Guardado el dinero, no pone huevos.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
El dinero no compra la felicidad.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Ni agradecido ni pagao.