Mal largo, muerte al cabo.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Quien no tiene quiere más.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
De la risa al duelo un pelo.
El amor y los celos son compañeros.
Golpea el hierro mientras está caliente.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.
Al pan, pan. Al vino, vino.
A la ocasión la pintan calva.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Valentón y rufián, allá se van.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Unos van al mártir, y otros al martinete.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
En verano, no hay cocinero malo.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Los celos son malos consejeros.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
El brasero, llega mejor a los primeros.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Ve delante cuando huyeres.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.