El que más habla es el que más tiene por qué callar.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Ya los perros buscan sombra.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
A burra vieja, albarda nueva.
Como la mosca es Arteaga; donde se para "la caga".
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Pescar en río revuelto.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
El sabio calla, el tonto otorga.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Ir a matar lobos no es para bobos.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
La vida del puerco, corta y gorda.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Pueblo chiquito, campana grande.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Volverse humo.
Bien ama quien nunca olvida.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Cada burro apechuga con su carga.
Me dejó como la guayabera.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Ojo que no ve, hombre que no cree.