No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
A gran salto, gran quebranto.
De trigo o de avena, mi casa llena.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Cada gusto cuesta un susto.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
A Dios, lo mejor.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
Vive como viejo si quieres llegar a serlo.
Llegó el momento de la verdad.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Lo pasado, pisado.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Cuando Noviembre acaba ya el invierno empieza.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
Acabándose Cristo, pasión fuera.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Esperanza que consuela, que no muera.
A quien feo ama, bonito le parece.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Idos y muertos, olvidados presto.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Buenas cartas a veces pierden.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.